Enrique Agüera, el candidato (crónica)

En menos de veinticuatro horas Enrique Agüera Ibáñez vivió momentos intensos, llenos de adrenalina y de sentimientos encontrados.

La tarde del viernes en que renunció de manera definitiva al cargo de rector de la BUAP se percibía un Enrique Agüera nostálgico; un hombre llenó de emociones y recuerdos.

Su última caminata de su oficina de Rectoría al Salón Barroco fue lenta y emotiva. A su paso, decenas de universitarios hicieron una valla humana para despedir al hombre que llevó a la BUAP a sus más altos niveles de prestigio y de crecimiento de infraestructura.

Enrique Agüera pronunció con una marcada emoción su último discurso como rector ante los consejeros universitarios. Lo primero que dejó en claro es que su salida era definitiva (quizá sabía lo que pasaría en la mañana siguiente).

Después se dio tiempo de hacer un repaso por las obras y premios académicos logrados en su rectorado. Enrique Agüera recordó, en voz alta, cuando ingresó a la preparatoria Alfonso Calderón y en ella, dijo, hizo su última entrega de obras.

Cuando el momento de los agradecimientos llegó, y con ello agonizaba su último discurso como rector, Enrique Agüera no ocultó sus sentimientos encontrados y su voz hizo evidente su estado de ánimo.

Con un “hasta pronto” se despidió de los universitarios que lo ovacionaron de pie por varios minutos.

Al salir del Salón Barroco nadie sabía si Enrique Agüera regresaría al lugar pero lo hizo después de la toma de protesta del nuevo rector, Alfonso Esparza. Ahí no sólo hizo el cambio de estafeta simbólica de la Rectoría, sino que le levantó la mano a su sucesor como una muestra de unidad real, la que cuenta más que las palabras y en donde la política está por encima de las pasiones.

Una vez concretado el relevo de rector, ambos llegaron al Tercer Patio del edificio Carolino y allí Alfonso Esparza devolvió la cortesía a Enrique Agüera y dejó que éste luciera en el brindis de su despedida.

Discreto y apenas con algunas intervenciones menores, el nuevo rector estuvo ahí al lado de su amigo hasta que Enrique Agüera abandonó el Tercer Patio con un futuro incierto en esa noche del viernes.

Sin embargo, todo cambió minutos antes de las doce del día del sábado cuando corrió en Twitter la versión de que había sido ungido como el candidato del PRI a la presidencia municipal.

La versión periodística corrió sin freno en las redes sociales y seguía en calidad de trascendido hasta que diez minutos después Pepe Chedraui dio forma a la candidatura a Enrique Agüera al declinar a su favor.

Ahí surgió la historia del candidato del PRI a la presidencia municipal, en las redes sociales.

Y posteriormente se materializó en las oficinas del PRI cuando los seis sectores del PRI se pronunciaron a favor de Enrique Agüera.

La última vez que se vio a Enrique Agüera fue al salir del Carolino y subirse a su camioneta gris. Sin embargo, ayer fue el nombre más comentado en Puebla.

Quizá reaparezca hasta el 3 de abril, cuando tome protesta como el candidato.

En veinticuatro horas murió el rector y nació el candidato.

Fuente: Milenio Puebla

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